Todos somos una suma de nuestras experiencias. Para entender porqué he creado este centro en Villarrobledo, primero tienes que entender quien soy.

Me llamo Verónica Leándrez, en los círculos de yoga me conocen como Vero Geet Anand, y nací en Miami Florida. Tuve la suerte de ser bilingüe desde el principio. Mi padre era de Villarrobledo y my madre era de Bilbao.

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Hija de emigrantes que habían huido la España de Franco buscando una vida mejor. Mis padres me inculcaron el esfuerzo para ganarme la vida y el coraje para enfrentarme a las cosas difíciles. Ellos no tuvieron la oportunidad de estudiar cuando eran jóvenes y mi madre soñaba con que su hija pudiera ir a la universidad. Me gradué con honores de uno de los diez mejores institutos del país y conseguí ir a la universidad gracias a becas. Decidí estudiar Bellas Artes y Filosofía. Mi madre temía por mi futuro "Verónica, no se puede vivir del arte."

En la universidad descubrí el Karate Shotokan (otro arte, este marcial). Me pareció algo tan extremadamente difícil para mi que decidí seguir practicándolo como reto personal.

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Después de acabar la universidad decidí quedarme en Nueva Orleans e intentar ser artista. Mantuve muchos diferentes trabajos para sacar adelante mi obra y en mi tiempo libre vendía mis dibujos a turistas en la calle. Empece a estudiar yoga como practica complementaria al karate. Todo el dinero que ganaba en esa época lo re-invertía en mas materiales de arte o mas clases de yoga.

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En el 2005, de repente falleció mi madre unas semanas antes de yo cumplir 25 años. Y para colmo, un par de meses después llego el Huracán Katrina a arrasar la ciudad. No pude venir a España con mi padre porque en el caos de la evacuación olvidé mi pasaporte y no podia volver atrás. Sin mi madre ni mi comunidad, me sentí como una huérfana y decidí ir a Nueva York donde ya tenia previsto un curso de yoga una semana después.

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Desde ese momento supe que el Yoga era algo para toda la vida. No solo me ayudó con mi duelo, si no que me ayudo a ser emocionalmente fuerte frente a la situación de tener que volver a rehacer mi vida en una ciudad que había sido casi totalmente destruida.

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En los primeros años después de Katrina, durante el renacimiento de Nueva Orleans, ayudé a establecer un centro en la parte mas afectada de la ciudad (el New Orleans Healing Center).

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Fueron años de mucho trabajo- seguí pintando, me saque varias titulaciones- como profesora de yoga kundalini, de reiki y de yoga terapia, aprendí a soldar, trabajé de pintora en escenografías para obras de teatro y de cine, fui invitada a la Biblioteca del Congreso Nacional de Estados Unidos a dar una charla sobre el arte y Nueva Orleans y elegida como protagonista en un documental sobre artistas de Nueva Orleans, gane becas y premios por mis obras... lo había conseguido, si se podía vivir del arte.

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Pero todo eso llego a un repentino fin cuando un día de Octubre de 2010 recibí la llamada de mis primos en España que mi padre se estaba muriendo. Ingresado en el hospital con cirrosis del hígado, me contaron, que no hacia mas que preguntarle a las enfermeras por su hija, Verónica. No llegue a tiempo para despedirme de él, ya que falleció cuando yo estaba en el vuelo. Fue un duro aterrizaje y los tramites de herencia hicieron imposible mi regreso a Estados Unidos. Con el tiempo, ya tenia trabajo aquí y entendí que tenia que quedarme porque otra etapa de mi vida había comenzado.

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